




1) Para las noches frescas de verano: en seda o en hilos de algodón;
2) Para las gélidas noches invernales: en lana natural o en mecha acrílica, lisos o matizados, con o sin flecos, en tricot o en crochet, uno para cada día de la semana, dejando volar la imaginación y ... ¡a paquetear se ha dicho!